Política
No está muerto quien pelea

Alberto Rodríguez Saá vuelve a la carga y lanzó en Buenos Aires su propuesta para reflotar al peronismo

El dirigente justicialista puntano reapareció en la escena política para combatir el proceso de saqueo y destrucción del aparato productivo y de los indicadores sociales que impulsa el gobierno de Javier Milei.
El dirigente justicialista puntano reapareció en la escena política para combatir el proceso de saqueo y destrucción del aparato productivo y de los indicadores sociales que impulsa el gobierno de Javier Milei.

En medio de la profunda crisis que atraviesa Unión por la Patria y la mayoría de las agrupaciones que la componen, el histórico líder peronista puntano, Alberto Rodríguez Saá, reapareció en la escena política nacional para formular una propuesta superadora para reflotar al peronismo y combatir el proceso de saqueo y destrucción del aparato productivo y de los indicadores sociales que impulsa el gobierno de Javier Milei

Este viernes, en un evento que reunió a medio centenar de referentes políticos y sociales, legisladores  e históricas figuras del campo popular, “El Alberto” no se quedó en el diagnóstico o el simple comentario de la realidad a que tan adictos son la mayoría de los dirigentes de la oposición, sino que terminó formulando una convocatoria basada en tres conceptos bien precisos: “Convicción, concentración de fuerzas y militancia”.

Después de realizar una ajustada síntesis en la que explicó el papel del peronismo en la historia nacional, el ex gobernador de San Luis reafirmó los fundamentos doctrinarios de “Soberanía política, independencia económica y justicia social”, para luego recurrir a las enseñanzas y el legado del general Juan Domingo Perón para insistir en la necesidad de una actualización doctrinaria, la organización y la definición de un programa articulador para afrontar las gravísimas exigencias y desafíos actuales.

Alberto Rodríguez Saá privilegió dos ítems fundamentales del laberinto actual de los argentinos: un análisis crudo sobre el panperonismo y la crítica sobre el accionar del gobierno actual. En relación con el primero de esos temas, hizo un durísimo análisis sobre la captura del PJ por parte de una burocracia, preocupada exclusivamente en mantener sus posiciones impidiendo la participación interna y la manifestación de sus afiliados a través de elecciones transparentes y sin proscripciones.

Los últimos capítulos de esa saga fueron la decisión de la Junta Electoral partidaria de impedir la participación de la lista encabezada por el propio Alberto Rodríguez Saá en la competencia interna, pese a haber presentado casi 70.000 avales, para convalidar la del oficialismo partidario, que sólo había alcanzado poco más de 20.000 firmas. Con total desinterés por la opinión de los afiliados una vez más se negoció una lista única, que llevó a la presidencia partidaria a Alberto Fernández.

Esa situación pretende reproducirse en la actualidad, a la hora de renovar a esas autoridades partidarias. Con padrones amañados y el manejo total de los instrumentos partidarios, las últimas reuniones del PJ se limitaron primordialmente a negociar la interna bonaerense entre la Cámpora y el resto de los espacios, prescindiendo de cualquier interés por abordar una dimensión nacional en clave federal.

Rodríguez Saá también denunció la debilidad de un partido pensado por Perón como herramienta electoral del Movimiento Justicialista, pero que debería convertirse en una instancia de coordinación y de conducción de la oposición, tareas que resigna constantemente carcomido por el internismo. El líder puntano reclamó la recuperación de esa matriz federal, saliendo de la “trampa bonaerense” que sólo conduce a la derrota y la desintegración del peronismo.

Otro punto central de su exposición fue la condena a la errada estrategia de tratar de atraer como “salvadores” a quienes vienen desarrollando un recorrido consecuente en detrimento del peronismo y de la causa nacional, como en el caso de Miguel Ángel Pichetto. “El Alberto” instó a abandonar todo intento de convocatoria a quienes han optado por otros caminos, para recuperar la militancia y la participación interna como claves de acción, sin resignar las convicciones que caracterizan al justicialismo.

Para cerrar su análisis de la política partidaria, y sin descartar una eventual participación en el actual proceso de renovación de autoridades, el referente puntano criticó la “cómoda” alternativa de sentarse a esperar que la sociedad le ponga límites al experimento Milei, desentendiéndose de las responsabilidades que le competen a la dirigencia política. Sólo la dirigencia sindical parece haber comprendido su rol que, si bien ha sido muy importante, no resulta suficiente. 

Alberto Rodríguez Saá no se posicionó en esta nueva etapa como dirigente puntano, sino como referente nacional para la recuperación del peronismo. Por eso decidió hacer su convocatoria desde Buenos Aires, de cara a un escenario nacional.

También fue terminante en sus críticas a la gestión de Javier Milei, y en muchos casos las  extendió a las nefastas consecuencias de una deuda externa viciada de dolo y nulidad que respetaron consecuentemente los gobiernos de diverso signo político, o las nefastas implicancias de la vigencia del DNU y lo que cabría de esperar de una aprobación de la Ley Bases y el RIGI.

Pero, a diferencia de la posición que sostiene buena parte de la oposición, llamó a no desentenderse sino a discutir cada uno de los temas de agenda que impone el gobierno. Así, por ejemplo, recomendó no mirar para otro lado sino participar del debate sobre los contenidos del “Pacto de Mayo”, inyectándole al debate los contenidos y filosofía del justicialismo.

A diferencia de la mayoría de las intervenciones de los opositores que se limitan a asumir un rol de comentaristas de la actualidad, Alberto Rodríguez Saá cerró su intervención proponiendo una consigna ordenadora como estrategia: “Convicción, concentración de fuerzas y militancia”.

Convicción remite a los principios y a los contenidos que deben guiar las intervenciones y los discursos; Concentración de fuerzas, a la acumulación de capital político sobre la base de un programa coherente de matriz justicialista; y Militancia como clave para la recuperación del territorio y de las voluntades de quienes se sintieron abandonados por el accionar del partido y de los gobiernos que contaron con participación partidaria.

Una vez más, tal como ya lo hizo durante el gobierno de Mauricio Macri, Alberto Rodríguez Saá quiere ponerse sobre sus hombros la recuperación del movimiento nacional y convertirlo en opción de gobierno. Pero, a diferencia de entonces, sobre una clave federalista y peronista que permita extender sus fronteras mucho más allá de la Provincia de Buenos Aires.

El desafío asumido por el histórico líder recibió una adhesión unánime de los presentes. Se trata de un punto de partida para una tarea ciclópea, que implica una propuesta positiva alternativa al programa de gobierno actual y a la diletante acción de una oposición preocupada en conservar sus quioscos y prebendas en lugar de empatizar con las necesidades y demandas sociales y actuar en consecuencia.

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