Juan Domingo Perón presentó en diciembre de 1973 el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional 1974-1977, un programa de gobierno pensado como la hoja de ruta de su tercera presidencia. El proyecto combinaba metas económicas ambiciosas, propuestas de reorganización institucional y una estrategia de desarrollo basada en la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
Entre sus postulados centrales, el texto sostenía que no se trataba solo de un plan de desarrollo, sino de una transformación más amplia apoyada en la Doctrina Nacional y en la participación de distintos sectores, entre ellos trabajadores, empresarios, productores, científicos y profesionales. También planteaba que el progreso debía tener como destinatario principal al hombre argentino y que el Estado debía asumir un rol decisivo en la organización económica y social.
— grupo periodismo (@grup_periodismo) March 16, 2026
En materia económica, el plan fijaba metas ambiciosas. Entre ellas, la creación de un millón de nuevos empleos, el aumento del consumo en 34 por ciento, la cuadruplicación de las inversiones sociales en salud, educación y vivienda respecto de 1973, y un incremento de las exportaciones de 3 mil millones a 5.800 millones de dólares para 1977. A la vez, destacaba la búsqueda de inflación cero, el fortalecimiento del salario real, la suba de las jubilaciones y una mayor participación de los trabajadores en el ingreso.
El documento también incluía medidas concretas como el control de precios, aumentos salariales, líneas de crédito para PyMEs, promoción de la vivienda social, reducción de tasas de interés y restricciones a importaciones consideradas suntuarias. En paralelo, proponía una batería de leyes ligadas a la nacionalización de depósitos bancarios, la promoción industrial, el fomento agropecuario y la regulación del capital extranjero.
Otro de los ejes del Plan Trienal era la proyección institucional y geopolítica. Allí se hablaba de una nueva Constitución inspirada en el espíritu humanista de la reforma de 1949, de la necesidad de recuperar una mística nacional y de avanzar en una estrategia de integración regional basada en la unidad latinoamericana. Además, reivindicaba una política exterior de apertura comercial con distintos bloques y países bajo la consigna de “comerciar con todos”.