Mientras el discurso del ajuste baja en cadena, puertas adentro el Gobierno del presidente Javier Milei prepara la heladera con una licitación que no pasa desapercibida.
La Secretaría General, a cargo de Karina Milei, autorizó la compra de productos frescos para la Casa Rosada y la Residencia de Olivos por seis meses.
El monto estimado es de 65.169.130,60 pesos, con opción a prórroga, es decir, margen para seguir sumando gasto. Nada mal para una gestión que llegó prometiendo dinamitar privilegios.
El detalle de lo que se va a comprar pinta otro cuadro: hamburguesas de carne, milanesas, ravioles, quesos, manteca, jamón crudo, salchichas, ricota, tapas de empanadas y hasta grasa vacuna. También verduras congeladas y productos lácteos de primeras marcas. Un surtido amplio, lejos de cualquier idea de austeridad doméstica.
El argumento oficial es garantizar la “correcta elaboración de comidas” en las sedes presidenciales. La licitación será privada y con modalidad abierta, lo que permite ajustar cantidades según necesidad. Margen flexible para seguir llenando su heladera y justificando el despilfarro.