El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a ensayar un discurso optimista en la previa de la difusión del Índice de Precios al Consumidor de marzo —que se proyecta por encima del 3 por ciento— y aseguró que desde abril comenzará una desaceleración inflacionaria, pese a los números que aún no muestran ese giro.
Durante su exposición en un evento organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el funcionario sostuvo que “empieza a verse una recuperación en la demanda de dinero” y planteó que eso permitirá una baja sostenida de la inflación. En ese sentido, insistió en que el país atraviesa un “proceso de desinflación con mayor crecimiento”.
"Se vienen los mejores meses"
— Corta (@somoscorta) April 13, 2026
Luis Caputo afirmó que "seguramente el número de inflación de marzo sea de 3%" y dijo que "a partir de abril se viene un proceso de desinflación y de crecimiento".https://t.co/UgSv4IW2UV pic.twitter.com/IGw5S1T3cI
Lejos de moderar el tono, Caputo fue más allá y afirmó que la inflación “va a tener certificado de defunción”, aunque evitó precisar cuándo ocurrirá. Según explicó, ese escenario dependerá de la recuperación de la confianza, la demanda de dinero y la evolución de las tasas de interés.
El ministro también aseguró que se avecina un período excepcional para la economía: pronosticó que los próximos 18 o 20 meses podrían ser “los mejores en décadas”, una definición que contrasta con la persistencia de aumentos de precios y la fragilidad del consumo.
Consultado por la falta de una baja más contundente en la inflación, el titular del Palacio de Hacienda adjudicó la interrupción del proceso de desinflación a una fuerte dolarización previa a las elecciones. Según detalló, cerca del 50 por ciento del agregado monetario M2 se volcó al dólar, lo que afectó la demanda de pesos.
En ese marco, explicó que la inflación responde a un fenómeno monetario vinculado al exceso de oferta o a la caída en la demanda de dinero. También consideró que la economía podría haber crecido más el año pasado, aunque remarcó que ahora se observa una recuperación en ese indicador.
Respecto del consumo, reconoció que la situación es dispar y que las decisiones varían según cada sector. Planteó que el rumbo económico actual apunta a corregir incentivos, a diferencia de etapas anteriores marcadas —según su visión— por el déficit fiscal, la presión impositiva y el cierre de la economía.
Bajo esa lógica, defendió el cambio de modelo y utilizó ejemplos empresariales para ilustrar las distintas respuestas frente al nuevo escenario, al tiempo que remarcó que “cambió la música” y que algunos actores aún no se adaptan.
Sobre el empleo, aseguró que hubo una suba de más de 200 mil puestos de trabajo, aunque admitió que el crecimiento se concentra en el sector informal. Finalmente, sostuvo que el proceso de reconversión productiva es inevitable y que el crecimiento sostenido es clave para generar empleo genuino.