Política
Bolsillo golpeado

Con inflación cerca del 3%, el modelo libertario empuja a seis de cada diez argentinos a bajar la calidad de consumo

El deterioro del poder adquisitivo se profundiza bajo el gobierno de Javier Milei: crece el endeudamiento, caen las compras básicas y cada vez más familias aseguran que no llegan a fin de mes.
El deterioro del poder adquisitivo se profundiza bajo el gobierno de Javier Milei: crece el endeudamiento, caen las compras básicas y cada vez más familias aseguran que no llegan a fin de mes.

La inflación vuelve a presionar sobre el bolsillo mientras el Gobierno de Javier Milei insiste en un rumbo económico que, lejos de aliviar la situación social, empuja a millones de familias a ajustar incluso lo básico.

Con proyecciones que ubican el IPC de febrero cerca del 3 por ciento, el deterioro del poder adquisitivo ya se refleja con claridad en la mesa cotidiana.

Un relevamiento reciente expone el alcance del problema: seis de cada diez consumidores debieron reemplazar productos habituales por marcas más baratas para sostener el consumo.

La pérdida de ingresos y la persistente suba de precios obligan a reorganizar la canasta básica, con alimentos cada vez más caros y salarios que siguen quedando atrás.

El panorama doméstico es contundente. Cuatro de cada diez personas aseguran que su situación económica empeoró durante el último año y el 60 por ciento de los hogares admite que no le alcanza o apenas llega a fin de mes.

Frente a ese escenario, muchas familias reducen compras esenciales, buscan precios de manera constante y recurren a promociones o cuotas para sostener lo mínimo.

La degradación del consumo también aparece en otros rubros. El 60 por ciento de los encuestados no pudo comprar ropa ni calzado en los últimos meses y el 80 por ciento directamente dejó de adquirir electrodomésticos. La prioridad absoluta pasó a ser el precio: el 65 por ciento de los consumidores afirma que lo primero que observa al comprar son los valores o las ofertas.

Mientras tanto, el endeudamiento crece como último recurso para sostener la vida cotidiana. Siete de cada diez argentinos financian gastos básicos —alimentos o servicios— con crédito, préstamos formales o ayuda familiar.

Las proyecciones del mercado refuerzan la preocupación. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central elevó la previsión de inflación para febrero a 2,7 por ciento y proyecta un 26,1 por ciento para 2026. Consultoras privadas anticipan cifras aún más cercanas al 3 por ciento, con alimentos subiendo alrededor de 4 por ciento, impulsados por carnes, frutas, lácteos y aceites.

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