En la 51 edición de los Premios César, celebrada en el teatro Olympia de París, Jim Carrey volvió a dejarse ver en público tras un largo periodo de bajo perfil.
El actor recibió el César de honor por su trayectoria, en una de sus escasas apariciones desde que en 2022 decidió alejarse de la esfera pública luego del estreno de Sonic 2: La película.
Okay this Jim Carrey shit has me bugging pic.twitter.com/XtuOVplfpb
— BLAIRE WHITE (@BlaireWhite) February 27, 2026
La reaparición no solo llamó la atención por el reconocimiento a su carrera, sino por su aspecto. Con una melena larga, más extensa de lo habitual, y un atuendo completamente negro —esmoquin, camisa abotonada y pajarita a juego—, Carrey mostró una imagen distinta a la que el público tenía en mente.
El peinado y algunos cambios naturales en sus facciones hicieron que más de uno tardara en reconocerlo durante la transmisión televisiva.
En cuestión de horas, las redes sociales se llenaron de comentarios que intentaban explicar su transformación.
Las teorías oscilaron entre el simple aumento de peso, el envejecimiento natural y la posibilidad de retoques cosméticos, una práctica cada vez más visible en la industria del entretenimiento.
Incluso hubo quienes bromearon con la idea de que se trataba de un “clon”, reflejo del revuelo digital que generaron las imágenes.
Más allá de la conversación en línea, el momento central fue su discurso. Visiblemente emocionado, recordó que hace unos 300 años su antepasado Marc François Carrey partió de Saint-Malo rumbo a Canadá y señaló que con este reconocimiento “se ha cerrado el círculo”.
También dedicó palabras a su padre, Percy Joseph Carrey, a quien describió como el hombre más divertido que conoció y quien le enseñó el valor del amor, la generosidad y la risa.
Así, entre homenajes y especulaciones, la noche en París confirmó que el paso del tiempo y algunos ajustes estéticos bastaron para detonar teorías, pero no para opacar una carrera consolidada.