El gobierno de Javier Milei exhibe la recuperación de las reservas del Banco Central como uno de los principales logros económicos de su gestión. Durante 2026, la entidad monetaria logró revertir la tendencia negativa del año anterior y adquirió cerca de 9.600 millones de dólares.
Sin embargo, especialistas señalan que solo una parte de esos recursos quedó efectivamente acumulada, ya que el resto se destinó al pago de deuda, el turismo en el exterior y la demanda de divisas para ahorro.
Economistas sostienen que una de las principales preocupaciones radica en la calidad de los dólares que ingresan al sistema. Según remarcan, una porción importante de las divisas proviene de endeudamiento privado y operaciones financieras de corto plazo, mientras que sectores históricamente generadores de dólares genuinos, como el agro, muestran una desaceleración en la liquidación de exportaciones debido al atraso cambiario y a las expectativas de una futura reducción de retenciones.
Aunque la balanza comercial continúa siendo superavitaria, los analistas advierten que parte de ese resultado responde a la caída de las importaciones vinculada a la menor actividad económica y a la retracción de inversiones industriales.
En paralelo, las empresas argentinas incrementaron significativamente la emisión de deuda mediante obligaciones negociables, que aportan dólares al mercado, pero representan compromisos financieros a futuro.
En este contexto, también crecen las advertencias sobre la dependencia del denominado carry trade y del atraso cambiario utilizado para contener la inflación.
Diversos especialistas consideran que un cambio en las condiciones del mercado podría reducir el ingreso de capitales especulativos y generar mayores tensiones cambiarias. Para los críticos del modelo económico, el verdadero debate no pasa por la cantidad de reservas acumuladas, sino por la sostenibilidad de un esquema cada vez más apoyado en el endeudamiento y los flujos financieros transitorios.
MÁS NOTICIAS