Política
Señales de desgaste

Javier Milei pierde respaldo en el campo: cayó fuerte la confianza del agro

Un relevamiento de la Universidad Austral marcó una baja del 16 por ciento en marzo-abril. Pesan el aumento de costos, la falta de respuestas oficiales y crece la advertencia por menor siembra de trigo.
Un relevamiento de la Universidad Austral marcó una baja del 16 por ciento en marzo-abril. Pesan el aumento de costos, la falta de respuestas oficiales y crece la advertencia por menor siembra de trigo.

La relación entre el presidente Javier Milei y uno de los sectores históricamente aliados como el agro comenzó a mostrar fisuras. Según un relevamiento reciente, la confianza de los productores cayó con fuerza en los últimos meses, en un contexto marcado por el aumento de costos y la falta de respuestas oficiales.

De acuerdo al índice Ag Barometer elaborado por el Centro de Agronegocios de la Universidad Austral, la confianza del sector agropecuario se desplomó un 16 por ciento en el bimestre marzo-abril, revirtiendo el optimismo que había acompañado el inicio de la gestión libertaria.

El dato no es menor: se trata de un cambio brusco en las expectativas de un sector que, hasta hace pocas semanas, mostraba niveles de entusiasmo récord tras el triunfo electoral del oficialismo. Ahora, ese respaldo comienza a erosionarse frente a un escenario económico más adverso.

Costos en alza y sin respuestas claras

El principal factor detrás del deterioro es el incremento de los costos de producción, impulsado en parte por el contexto internacional —como el conflicto entre Estados Unidos e Irán—, pero también por la ausencia de medidas concretas para amortiguar el impacto local.

Productores consultados señalaron dificultades crecientes para financiarse y una perspectiva cada vez más incierta para invertir. De hecho, el informe advierte que las expectativas de inversión en activos fijos cayeron un 14 por ciento, mientras que un 21 de los encuestados afirmó estar en peor situación financiera que en el período anterior.

Lejos de la narrativa oficial que promueve un clima favorable para los negocios, los números reflejan que la “motosierra” aplicada por el Gobierno empieza a mostrar efectos colaterales en sectores productivos clave.

Menos siembra y advertencias del sector

El malestar no se queda en indicadores: comienza a traducirse en decisiones concretas. Un 41 por ciento de los productores aseguró que reducirá la siembra de trigo durante este año, lo que anticipa un posible impacto negativo en la producción y en el ingreso de divisas.

Además, ya se escuchan reclamos para profundizar la reducción de retenciones, una demanda histórica del sector que el Gobierno aún no logra satisfacer plenamente. En paralelo, no se descarta que parte de la cosecha sea retenida como forma de presión, lo que podría complicar aún más el flujo de dólares en la economía.

Un modelo que empieza a mostrar límites

El deterioro en la confianza del agro se suma a otras señales de tensión dentro de la economía. La caída también coincide con una baja en el Índice de Confianza en el Gobierno medido por la Universidad Torcuato Di Tella, lo que sugiere un desgaste más amplio en la percepción sobre la gestión.

En este contexto, el Gobierno enfrenta un desafío creciente: sostener su programa de ajuste sin deteriorar el respaldo de los sectores que inicialmente lo acompañaron. La falta de respuestas frente al aumento de costos y la incertidumbre sobre las reglas de juego ponen en evidencia las dificultades de trasladar el discurso liberal a la realidad productiva.

Lo que hasta hace poco era un vínculo sólido entre el oficialismo y el campo empieza a mostrar grietas. Y con ellas, se abre una incógnita central para el rumbo económico: qué ocurre cuando incluso los aliados comienzan a perder la confianza.

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