La promesa de una inflación en retirada volvió a chocar contra la realidad. El dato oficial de marzo, con un 3,4 por ciento mensual, no solo cortó cualquier relato de desaceleración sino que además encendió todas las alarmas en el mercado, que ya empezó a recalcular —otra vez— sus proyecciones para los meses siguientes.
Lejos de tratarse de un tropiezo aislado, el número confirma una tendencia incómoda para el Gobierno de Javier Milei: la inflación no baja, se recalienta. Y lo peor es que lo hace en un contexto de recesión, caída del consumo y deterioro del poder adquisitivo, un combo que deja a los salarios corriendo muy por detrás de los precios.
MÁS MALAS NOTICIAS: la INFLACIÓN MAYORISTA SUBIÓ 3,4% en MARZO
— infobaires24 (@Infobaires24) April 17, 2026
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Los números no acompañan a la gestión nacional del presidente Javier Milei. El índice de precios internos al por mayor aumentó 3,4% en marzo, siendo el mayor registro desde abril del añ... pic.twitter.com/hLggzRrrhn
Las consultoras privadas, que ya venían corrigiendo al alza sus estimaciones, ahora directamente subieron el “piso” inflacionario. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central mostró que las proyecciones para 2026 rondan el 29%, muy lejos del optimista 10% que alguna vez deslizó el oficialismo.
Pero el problema no es solo anual: también es inmediato. Para abril, los analistas coinciden en que la inflación difícilmente baje de niveles elevados. Aunque algunas estimaciones la ubican en torno al 2,3%–2,9%, el consenso es que el proceso de desaceleración, si existe, será lento y frágil.
En criollo: los precios ya encontraron un nuevo escalón más alto desde el cual seguir subiendo.
El Gobierno insiste en atribuir las subas a factores externos o transitorios, pero los datos muestran otra cosa. Marzo marcó el décimo mes consecutivo sin una baja sostenida y acumuló casi un 10% en el primer trimestre, un ritmo que pulveriza cualquier mejora salarial.
Mientras tanto, la actividad económica sigue sin reaccionar. Sectores clave como la industria y la construcción continúan en caída, lo que configura un escenario tan paradójico como preocupante: inflación alta con economía estancada.
Así, el plan económico libertario empieza a mostrar su cara más cruda: ajuste, precios liberados y salarios pisados. En ese esquema, la única variable que parece no acompañar la escalada es justamente la que sostiene el consumo: el ingreso de la gente.
Porque si algo queda claro en esta película es que, mientras los precios suben por ascensor, los sueldos siguen intentando alcanzarlos… por escalera.