Economía y Empresas
Crisis en el sector

La industria textil se desploma y pierde más de 20 mil empleos bajo el gobierno de Javier Milei

La producción cayó 23,9% interanual en enero, el peor registro desde 2016 según la FITA.
La producción cayó 23,9% interanual en enero, el peor registro desde 2016 según la FITA.

La industria textil nacional atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años y los números más recientes confirman una tendencia que no deja de agravarse desde la llegada al poder del presidemente Javier Milei.

Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector registró en enero una caída interanual del 23,9 por ciento en su nivel de producción, el peor desempeño desde que existen registros comparables en 2016.

El derrumbe no solo supera ampliamente el promedio de la industria en general -que retrocedió un 3,2 por ciento- sino que expone la profundidad de una crisis sectorial que combina recesión, apertura comercial y pérdida de poder adquisitivo.

La utilización de la capacidad instalada es otro indicador alarmante: mientras el promedio industrial ronda el 53,6 por ciento, el textil apenas alcanza el 24 por ciento, reflejando fábricas semi paralizadas y una fuerte expansión de la capacidad ociosa.

El impacto social también es significativo. De acuerdo con FITA, los rubros vinculados -textil, confección, cuero y calzado- perdieron más de 20.000 puestos de trabajo desde fines de 2023, en un proceso sostenido de destrucción de empleo formal que no muestra señales de reversión. Solo en diciembre de 2025, el sector contabilizaba 12.000 trabajadores menos que un año atrás.

Desde la entidad empresaria advierten que la crisis no responde únicamente a la caída de la demanda interna, golpeada por la pérdida del salario real tras la devaluación y el ajuste fiscal, sino también a un esquema de importaciones que genera fuertes distorsiones. Más del 70 por ciento de los productos textiles que ingresan al país lo hacen, según denuncian, con valores subfacturados, en muchos casos por debajo incluso del costo de las materias primas.

En este contexto, la política económica del Gobierno queda en el centro de las críticas. La combinación de apertura comercial acelerada, desregulación y retracción del mercado interno configura, para el sector, un escenario de competencia desigual que favorece el ingreso de productos importados a precios difíciles de igualar por la producción local.

Lejos de mostrar señales de recuperación, los indicadores anticipan una profundización del deterioro. Con fábricas trabajando a menos de un cuarto de su capacidad y miles de empleos perdidos, la industria textil se consolida como uno de los sectores más golpeados por el actual modelo económico, en un contexto donde la ausencia de medidas específicas para amortiguar el impacto comienza a generar crecientes cuestionamientos desde el entramado productivo. 

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