El ministro de Economía y timbero redomado Luis “Toto” Caputo se preparar para realizar otra manganeta y le puso fecha a un “reset” de la política cambiaria y de tasas de interés, una jugada que el Gobierno de Javier “Jamoncito” Milei condiciona a un eventual triunfo legislativo de La Libertad Avanza en las elecciones de medio término.
Sin embargo, la estrategia que busca anclar expectativas con un esquema de estabilidad fiscal no logra despejar las tensiones: bancos internacionales como Morgan Stanley advirtieron en las últimas horas que la hoja de ruta carece de claridad y recomendaron cautela frente al inminente ajuste cambiario.
Fede querido.
— Federico Furiase (@FedericoFuriase) August 28, 2025
Con la suba de encajes integrables con los títulos de la licitación primaria del Tesoro se completó el roll over, se absorbieron pesos ($1 billón) y se extendió el perfil de vencimientos (se “patearon” $6 billones para el año que viene).
Como explicaron… https://t.co/jOBnFWovNX
Mientras el oficialismo apuesta todo a un resultado electoral que habilite la flexibilización del dólar dentro de un sistema de bandas, el costo del financiamiento trepó a niveles récord.
En la última licitación de deuda, los bonos con vencimiento a septiembre alcanzaron tasas del 75,7 por ciento, muy por encima de la inflación proyectada. Detrás del éxito aparente —el Tesoro logró renovar 7,7 billones de pesos— se esconden señales preocupantes: el Gobierno recurrió a llamados directos a bancos para asegurar la colocación, lo que exhibe la fragilidad de la estrategia y el impacto corrosivo que las tasas astronómicas generan sobre la actividad privada.
La situación se agrava con la caída de la imagen presidencial. Según una encuesta de Shila Vilker, apenas el 39,8 por ciento de los consultados mantiene una visión positiva de Milei, cifra que lo coloca por debajo de Axel Kicillof (43,8 por ciento) y Cristina Fernández de Kirchner (41,8 por ciento).
El escándalo en la Agencia Nacional de Discapacidad golpeó la credibilidad del gobierno libertario como un mazazo: casi seis de cada diez encuestados responsabilizan directamente al Presidente y a su hermana Karina, jefa de la Secretaría General.
En este marco, la pretensión de Caputo de que el mercado aguarde hasta después de octubre para un “reset” económico luce cada vez más arriesgada y para colmo, las tensiones internas en el equipo económico tampoco ayudan: José Luis Daza, secretario de Política Económica, atribuyó las dificultades actuales a errores del programa de estabilización de Mauricio Macri, en el que Caputo fue protagonista.
El tiro por elevación dejó expuestas las fisuras dentro del Ministerio de Economía, justo cuando los grandes fondos advierten sobre la inconsistencia de la política actual.
Así, Morgan Stanley alertó que la falta de definiciones sobre el tipo de cambio mantiene “confundidos” a los inversores y anticipa que las medidas de Caputo no son sostenibles en el tiempo.
Con el reloj electoral corriendo y una economía frenada por tasas de hasta el 80 por ciento, el plan de “Jamoncito” y el “Messi de las finanzas” parece depender más de la esperanza en las urnas que de una estrategia económica consistente.
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