La fantasía libertaria de Javier Milei choca, una vez más, contra la dura realidad de un país que se hunde en la miseria y una economía que no repunta por más que el prescindente insista con jurar que sus recetas son la cura para la crisis.
Este jueves, se encendieron las alarmas en la Casa Rosada una vez más, luego de que el dólar oficial minorista siguiera su carrera ascendente con un salto de cuarenta pesos en apenas un día y cerró a 1.365 pesos en el Banco Nación.
Milei dijo hace un mes que el dólar iba a bajar a $600, hoy sube a $1365. El neoliberalismo no sirvió ni con Pinochet, ni con la dictadura, ni con Thatcher, ni hoy con Milei. #Argentina
— Yamandú Vitabar (@YVitabar) July 31, 2025
Para peor, en el mercado mayorista, la cosa no fue muy distinta: la cotización pasó los 1.360 pesos, mientras la oferta de divisas se evapora y la demanda no afloja ni con fórceps.
En el submundo de los dólares paralelos, la situación también está al rojo vivo. El blue se vende a 1.330 pesos en las cuevas porteñas. Por su parte, el MEP subió casi dos puntos y medio porcentuales hasta ubicarse en 1.357 pesos con algunos centavos, y el Contado con Liquidación avanzó en el mismo nivel, cerrando cerca de los 1.356 pesos. Todo esto mientras el Banco Central juega al equilibrista, tratando de contener la corrida con parches de corto plazo.
Y como si fuera poco, el mercado de futuros ya da por descontado que esto no tiene freno. El contrato de agosto saltó tres puntos y siete décimas porcentuales y quedó en 1.400 pesos. Para fin de año, los operadores ya le ponen fichas a un dólar a 1.535 pesos. O sea, que ni los que viven de la especulación creen en la estabilidad que pregona el gobierno.
Más que flotar entre bandas, vuela
Si uno se guía por la banda de flotación que diseñaron desde el Ministerio de Economía (esa que ajusta un uno por ciento mensual para arriba o para abajo, según sople el viento), el valor actual del dólar oficial está siete puntos porcentuales por debajo del techo (ubicado en 1.451 pesos con algunas monedas) y cuarenta puntos por encima del piso, que ronda los 964 pesos. Es decir: la famosa “banda” es una formalidad decorativa más que una herramienta de política económica.
Mientras tanto, el Banco Central intenta contener la bestia con subas de tasas. El Tesoro avaló esta semana tasas del 65 por ciento nominal anual —muy por encima del rendimiento real de los bonos en el mercado secundario—, y el BCRA volvió a meterse en la cancha ofreciendo pases pasivos al 39 por ciento. Sí, ahora los pases también son parte de la política cambiaria. Una ensalada de herramientas sin coherencia, con el único objetivo de evitar que el dólar se les escape definitivamente de las manos.
Los chacareros festejan baja de retenciones, pero no liquidan
¿Y por qué escasean los dólares? Fácil: porque el campo no está liquidando. Después de la rebaja temporal de retenciones implementada por Milei entre enero y junio, los productores apuraron ventas hasta donde pudieron. Pero una vez que la medida caducó, la liquidación cayó como piano desde un quinto piso. La soja, por ejemplo, volvió a pagar una retención del 36 por ciento.
Milei anunció una baja permanente de las retenciones en su show en La Rural, con una reducción del veinte por ciento para los granos y del veintiséis para la carne. Pero como ya es costumbre en su Gobierno, los anuncios van por un lado y los boletines oficiales por otro: recién este jueves se formalizó la medida, que empezará a regir en agosto. Mientras tanto, el campo se sienta arriba de los silobolsas y el Gobierno reza para que entren dólares mágicamente.
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